Penas de amor (I)

Cuando se me ocurrió la idea de crear un blog, lo primero que pensé es que no quería que fuera una ventana de mi vida, sino que tratara temas de interés general (sociales). Sin embargo, tenía muchas ganas de escribir sobre cómo sentimos las mujeres las penas de amor y también quería brindar (modestamente) algunos tips para ayudar a superarlas.

Josefina Barrón escribe en Malabares en taco aguja sobre “Cómo romper con quien rompió contigo”, y si tuviera que escoger dos consejos me quedaría con:

a)    Extírpalo: no te niegues el recuerdo pero no te tortures. Se refiere a sacarlo de tu sistema. A eliminarlo del MSN, del Facebook, de tu lista de contactos; guardar sus fotos y todo aquello que esté relacionado con él porque el cerebro femenino conserva para siempre todo aquello que es emotivo, y duele demasiado recordar todo el tiempo a quien amamos y perdimos.

b)    Un día a la vez: cuesta decir adiós. Debemos ir paso a paso para poder superar la pena de amor. Cada día es un avance, pero no pretendamos estar del todo bien desde el principio.

Cuando una mujer pierde al hombre que ama, pierde el centro. Algo le duele por dentro. Si estuvo muchos años a su lado, el apego y el compañerismo construido hacen que le cueste más retomar su individualidad; si recién empezaba una relación (y creía con todo su ser que sería la más importante de su vida), siente que ha dicho adiós a la posibilidad de una vida con él.

Superar una pena de amor es un proceso, que he dividido con fines didáctico-terapéuticos en tres fases. La primera es la fase lacrimosa. Se caracteriza por una profunda tristeza, desgano para hacer las actividades que cotidianamente realizábamos y cierta tendencia a presentar conductas o actitudes autodestructivas (comprar o comer compulsivamente, albergar ideas suicidas, entre otras).

Mis recomendaciones para esta primera fase son: llorar todo lo que tengas que llorar, pero como dice  Barrón: “Lo que no debe ocurrir es que te encariñes con tu tristeza hasta hacer de ella tu estandarte”; hablar con una buena amiga o una persona de confianza sobre lo que te sucede; encontrar alguna actividad que disipe tu pena (como practicar yoga, preparar pyes o disfrutar de un espectáculo artístico); inyectarse el optimismo aunque parezca absurdo (leer chistes, oír música alegre y bailable) y tal vez encontrar alguna serie en la televisión que entretenga y  haga reír (a mí me va muy bien con Dr. House). Estoy firmemente convencida que todas tenemos recursos en nuestro interior para hacer frente a situaciones así,  y que si somos perspicaces encontraremos aquello que particularmente nos puede ayudar.

Hace unos días llevé a mi sobrino a una obra de títeres. De algún modo, distraerlo, disfrutar del teatro infantil y caminar por el parque me hizo reencontrarme con mi yo-niña. Acercarme a él y a su lucidez me ayudó. Son mecanismos de autoayuda que una misma va descubriendo…

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Una respuesta a “Penas de amor (I)

  1. pienso que si lo elimino me dolera, y quiza se enoje por mi actitud, pero mantener a alguien que no quiere un vinculo amoroso, quiza me haga aun peor..
    no lo se.

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