Archivo mensual: enero 2010

Casa

Mi primera idea de una casa debe haberse inspirado en las imágenes de un libro de Plaza Sésamo. Ahí estaban las indicaciones para construir una casa de cartón, amoblarla y decorarla. Las mesas se hacían con tapas de mermelada y un carrete de hilo, las camas eran cajitas de fósforo.

Tendría unos seis años cuando participé con ilusión (aunque sin éxito) en el sorteo de la casa de ensueño de la Barbie. Era una casa preciosa, rosada, con todo lo que Barbie y Ken pudieran necesitar.

Ahora, más que nunca, tengo ganas de habitar mi propia casa. Sé que el camino para lograrlo no será fácil, pero vale la pena intentarlo.

Gustavo Cerati canta:

“Quiero una casa,
quiero un hangar
y una torre de lanzamiento.
Hoy nuestra aldea
es todo este mundo
y no es un mero pretexto”.

Trampantojo

 

Leí por primera vez esta palabra en El Bosco de Rafael Alberti y me pareció divertida:

El diablo hocicudo ojipelambrudo,
cornicapricudo, perniculimbrudo y rabudo,
zorrea, pajarea, mosquiconejea,
humea, ventea, peditrompetea por un embudo

(…)

Verijo, verijo,
diablo garavijo

(…)

Virojo, virojo,
diablo trampantojo”.

Trampantojo deriva del término francés trompe-l’œil, cuya traducción literal seríaengañar al ojo”. La trampa al ojo es un efecto óptico que utilizan los artistas para brindar al espectador una perspectiva falsa.

Los pintores hiperrealistas son los que más han utilizado el trampantojo, pero también los escultores, arquitectos y más recientemente los decoradores han utilizado este recurso. Por ejemplo el noruego Bjørn Jørund Blikstad diseñó un estante llamado Imeüble, ideal para oficinas con poco espacio debido a que su estructura y combinación de colores simulan que estuviera pintado en la pared.

Otro ejemplo interesante es el del fotógrafo español Chema Madoz (www.chemamadoz.com) cuyas imágenes de objetos cotidianos juegan con la percepción, a través de la trascendencia de su uso habitual.

                                                                 

Según el diccionario de la RAE, trampantojo significa “trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Entonces, podríamos afirmar que los políticos son artistas especialistas en esta técnica.

Chocolates y amor

¿Por qué después de una pena de amor se siente una gran necesidad de comer chocolate? Porque el chocolate contiene feniletilamina (conocida como la hormona del amor) y mejora nuestro ánimo y niveles de atención, produciendo una sensación de bienestar general. En general, los dulces tienen el poder de generar endorfinas (hormonas de la felicidad). Así, se explicaría por qué los enamorados no correspondidos tienen compulsión por comer chocolates: están compensándose químicamente.

La relación entre el chocolate y el amor es más directa de lo que se piensa. El año pasado la antropóloga Helen Fisher y otros investigadores demostraron en Chicago que el amor romántico y el deseo incontrolable de comer chocolate corresponden a un mismo mecanismo en el cerebro.

Chocolate amargo, chocolate blanco, chocolate en taza… todos nos recompensan. Y más aún si podemos darnos el lujo de probar un Vosges Haut-Chocolate que con sus sabores exóticos de pimentón rojo, violetas o chile chipotle nos hace viajar a países lejanos como Hungría o Japón.

El sueño de un insomne

Un hombre irritable, apático, de pensamiento lento, que casi siempre olvida lo que tiene que hacer, bosteza continuamente. Alan Berliner es cineasta y se llama a sí mismo una “Cenicienta al revés”. No sabe si su insomnio se originó por adquirir malos hábitos de sueño cuando era niño o por su profesión (siempre reserva lo más importante para la noche). Pero está seguro de que no “apagarse” cansa.

Después de probar con valeriana, ruidos blancos y yoga, la cama sigue siendo un campo de batalla. Decide hacer un documental para abordar la condición que supuestamente le ha permitido “ganar” cinco años de trabajo. Wide awake (2006) trata desde una perspectiva personal y curiosa el insomnio. A través de entrevistas, fragmentos de películas y collages, Berliner hace un tour por el mundo del no-sueño.

Uno de los hallazgos más interesantes del documental es que probablemente lo que conocemos como “error humano” sea fatiga. Cometemos graves errores cuando tenemos sueño y tomamos malas decisiones cuando nos hace falta dormir.

 ¿No es contracultural estar despierto mientras todos duermen? Berliner concibe el insomnio como la última frontera entre la libertad y la imaginación. Tal vez porque para él la noche es un refugio de sentido atemporal, inmensa paz, silencio y soledad; la comida le sabe mejor y disfruta más de la música.

Su hijo ha nacido y todo cambia. Su hijo trae la luz. Ha perdido horas de luz pero no se perderá a su hijo. Adaptará su reloj interno. Dicen que la regla de oro para dormir bien es despertar a la misma hora. Alan Berliner tiene una misión:  proteger el sueño de su hijo.