Chocolates y amor

¿Por qué después de una pena de amor se siente una gran necesidad de comer chocolate? Porque el chocolate contiene feniletilamina (conocida como la hormona del amor) y mejora nuestro ánimo y niveles de atención, produciendo una sensación de bienestar general. En general, los dulces tienen el poder de generar endorfinas (hormonas de la felicidad). Así, se explicaría por qué los enamorados no correspondidos tienen compulsión por comer chocolates: están compensándose químicamente.

La relación entre el chocolate y el amor es más directa de lo que se piensa. El año pasado la antropóloga Helen Fisher y otros investigadores demostraron en Chicago que el amor romántico y el deseo incontrolable de comer chocolate corresponden a un mismo mecanismo en el cerebro.

Chocolate amargo, chocolate blanco, chocolate en taza… todos nos recompensan. Y más aún si podemos darnos el lujo de probar un Vosges Haut-Chocolate que con sus sabores exóticos de pimentón rojo, violetas o chile chipotle nos hace viajar a países lejanos como Hungría o Japón.

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