Archivo mensual: abril 2010

El reloj humano

Hace unos días Discovery Channel transmitió un programa preparado por la BBC en el que se trata la enorme influencia que tiene el reloj interno en nuestra vida cotidiana. En El reloj humano (cuyo título original es The secret life of your body clock) un grupo de cronobiólogos ayuda a hallar las respuestas a preguntas como por qué a los adolescentes les cuesta tanto levantarse temprano, o por qué suele dar sueño después de almorzar.

El reloj humano es un mecanismo exquisito que funciona a través de cada órgano de nuestro cuerpo, indicándonos cuándo comer, dormir y satisfacer todas nuestras necesidades básicas. Los seres humanos suelen despertarse entre las 6 am y 8 am, pero esto no se aplica a los adolescentes que tienen el más disfuncional de los relojes. Los chicos entre los 13 y 20 años  están biológicamente predispuestos para dormir y despertar más tarde.

Entre las 8 am y 10 am se recomienda no hacer ejercicio intenso ni tener discusiones fuertes porque a esta hora la presión sanguínea es más alta y se está más propenso a sufrir de un ataque cardiaco. Por otro lado, entre las 10 am y el mediodía es la hora ideal para hacer el trabajo intelectual más pesado porque es el mejor momento para pensar.

Los expertos afirman que el ser humano está diseñado para dormir dos veces al día: en la noche (un sueño largo y profundo) y temprano en la tarde (un sueño corto). Por eso, después del almuerzo es habitual sentir somnolencia: aparecen los microsueños que ralentizan el trabajo de oficina y que pueden ser muy peligrosos si se conduce. De hecho, se ha demostrado que el 25% de accidentes de carretera se deben a los microsueños.

El reloj humano también nos proporciona claves con respecto a la alimentación. Se supone que el desayuno debería ser la comida más importante del día y en la noche se debería comer poco. ¿Por qué? La comida abundante en la noche aumenta la glucosa y podría causar diabetes. La noche es para dormir, no para comer.

Entre las 10 pm y la medianoche es la hora de dormir. Un tercio de las personas mayores de 65 años tiene problemas de sueño: el reloj biológico envejece, las células cerebrales son menos activas y el sueño se vuelve fragmentado. Los ancianos tienen relojes desincronizados que pueden mejorar restaurando sus  ciclos naturales. Esto se logra proporcionando luz adicional (lo cual tiene un impacto en su estado anímico) y poniendo énfasis en las actividades diurnas.

Finalmente, entre las 3 am y las 6 am el cuerpo se encuentra en su fase de descanso. La temperatura, el metabolismo y la presión sanguínea descienden. Pero esta hora es también la más popular para el alumbramiento natural porque el cuerpo se encuentra muy relajado y hay una sensación menor de dolor.

Aunque este es el funcionamiento habitual de una persona, existen lo que los cronobiólogos llaman las “alondras” y los “búhos”. Los primeros se levantan más temprano de lo usual porque su reloj va más rápido, mientras que los “búhos” se levantan más tarde. ¿Es posible readaptar nuestro reloj biológico? Podríamos decir que sí. Podemos engañar a nuestro reloj con el único factor externo de regulación: la luz solar. Exponiéndonos a la luz de la mañana el reloj se acelera y nos volvemos diurnos, y exponiéndonos a la noche el reloj se atrasa y podemos tener más actividad nocturna. La luz ayudaría a adaptarnos al estilo de vida que queremos, por así decirlo.

Sin embargo, El reloj humano deja en claro que las personas que trabajan de noche colocan a su cuerpo bajo una gran presión y pocas veces el cuerpo llega a adaptarse. La salud mental, el cáncer y las cardiopatías son frecuentes en los trabajos nocturnos.

No podemos dejar de lado las prisas del mundo posmoderno, nuestras propias motivaciones y gustos, pero ¿no sería beneficioso que el sistema educativo tomara en cuenta estas pautas para maximizar el desempeño de sus alumnos, que los entrenadores personales descubrieran cuál es la mejor hora para que hagamos ejercicio, que nosotros mismos revisemos nuestros hábitos alimenticios y que los médicos eligieran cuál es el mejor momento del día para que el paciente reciba su tratamiento?

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El chakra del corazón

He ido a algunas clases de yoga de distinto tipo y en una de ellas escuché hablar del chakra del corazón. Este chakra (localizado entre la cuarta y quinta vértebra dorsal) se asocia con la compasión, la caridad, la valentía y también con la habilidad de decidir siguiendo nuestro corazón. Estuve averiguando qué tipos de yoga se enfocaban en este chakra y hallé tres:

a)    Anahatha yoga: un flow de ejercicios, posturas y breves meditaciones enfocadas en el chakra del corazón.

b)    Bikram yoga: generalmente se practica en una habitación a 40°C durante 90 minutos. Está compuesto por 26 asanas (posturas) y su éxito radica en que el calor brinda beneficios adicionales como la prevención de lesiones y la  liberación de toxinas.

c)    Yoga tibetano del corazón: de tradición milenaria, este tipo de yoga despierta la mente y constituye una experiencia espiritual profunda. Sus objetivos son revitalizar el cuerpo, relajar el espíritu y abrir el corazón a los demás.

Se supone que cuando el chakra del corazón está bloqueado es difícil amar, y cuando está activado uno se siente alegre y en paz. ¿Cuando tenemos el chakra del corazón activado no somos también más vulnerables?

Horóscopo

No creo en los horóscopos y nunca los recuerdo, pero a veces me divierte leerlos.  A quién no le gustaría leer: “Los sueños y tu imaginación son muy activos, así como tu anhelo por algo hermoso. Emerge el artista que hay en ti, y tus creaciones te inspiran y te complementan”.

Los horóscopos no rigen nuestro día, pero hay quienes sienten después de leerlos un ligero impulso, una carga de optimismo. Me resisto a creer en supersticiones y en todo lo relacionado a ellas; sin embargo, hoy comí una galleta de la fortuna y me gustó lo que leí: “Recuerda que no conseguir lo que quieres a veces significa un maravilloso golpe de suerte”.

Cozy

Una de mis palabras favoritas en inglés es cozy (que significa acogedor). Cozy describe a los lugares acogedores, cálidos, cómodos, que tienen mucho de nosotros, donde se está bien sí o sí. Es un sitio que  te admite y te ampara, te da tranquilidad. Todo niño merece un hogar cozy, y me imagino que los adultos en algún momento somos capaces de diseñar un lugarcito semejante.

Cozy debe estar emparentado con “hygge” que es una palabra danesa para designar el bienestar que se experimenta cuando se está en armonía con su entorno más cercano y se disfruta de este espacio.

La imagen mental que tengo de cozy está presente en un capítulo de El Oso, el Tigre y los demás, dibujo animado que se transmitía en los ochentas. El Oso y el Tigre viven tranquilos y felices en una casa cerca del río, junto a un gran árbol, hasta que un día se aventuran hacia Panamá.

¿Vale la pena abandonar un hogar cozy para aventurarse a una maravilla desconocida? Panamá huele a bananas, allá todo es mucho más lindo y es el país de los sueños. Pero aquello de partir a tierras lejanas en busca de una vida prometedora es parte de otra historia…

La máquina de la felicidad

Leo Auffman le pregunta un día a su esposa si se siente “complacida, contenta, alegre, deleitada, dichosa, afortunada”. A ella le preocupa que Leo empiece a preguntarse cómo funcionan las cosas simples, porque este tipo de cuestionamientos no lo conducirán a nada. Es entonces cuando él decide construir la “máquina de la felicidad”, equipándola con objetos y estímulos que causen alegría.

Al interior de la novela El vino del estío (1957), Ray Bradbury antepone a Leo (vivificado por llevar a cabo su soñadora empresa) y Lena (siempre ocupada por los quehaceres domésticos y el cuidado de sus hijos) en una historia que habla de la felicidad.

Cuando el invento está listo, resulta que no trae felicidad sino que la amenaza, porque cuando alguien entra a esta “máquina de la felicidad” evalúa sus propias experiencias y sale decepcionado porque sabe que ha hecho un viaje hacia una ilusión inalcanzable.

Bradbury no especifica demasiado sobre esta “máquina de la felicidad”. Por el texto, se sabe que está pintada de naranja, tiene la temperatura perfecta y es capaz de transportar a su “pasajero” a ciudades magníficas.

Leo Auffman se siente derrotado y su artificiosa máquina es destruida. Pero antes que la máquina arda en llamas, Lena le hace notar explícitamente a su esposo que ha cometido dos errores: ha detenido las cosas rápidas (como las puestas de sol) y ha traído cosas lejanas (como París) a un sitio donde no corresponden. 

Pronto Leo descubrirá que la verdadera felicidad está más cerca de lo él imagina.