Archivo mensual: mayo 2010

Dinks

No todas las parejas aspiran a ser padres hoy en día. La idea de despertar de madrugada para atender al recién nacido, pagar costosos colegios y lidiar con crisis existenciales de adolescentes no forma parte de las proyecciones de los dinks (contracción de “double income, no kids”). En estricto, este es el término que denomina a las parejas heterosexuales de entre 25 y 35 años, con ingresos por encima del promedio, que conviven (casados o solteros) y que han optado por no tener hijos.

El inicio de esta tendencia estuvo motivado por el ingreso de las mujeres al mercado laboral, pero fueron otros factores como la competitividad, la cultura del consumo y el individualismo los que promovieron el surgimiento de los dinks, que de algún modo evidencian un quiebre de los modelos tradicionales de familia.

Los profesionales de la publicidad y el márketing han estudiado a este grupo que se ha convertido en un target muy atractivo para las empresas porque a los dinks no solo les gusta probar nuevos productos, sino que invierten más en salud, cultura y entretenimiento. De hecho, acuden a gimnasios y restaurantes de comida sana, realizan viajes turísticos y consumen más libros, películas, productos de lujo y nuevas tecnologías que las parejas que tienen hijos. También invierten en posgrados, en el desarrollo de su línea de carrera profesional y en proyectos personales.

Las ventajas que los dinks observan con respecto a los padres de familia van más allá de la posibilidad de gastar más en bienes suntuosos y diversión. Un mayor rango de paz y tranquilidad en sus casas les reporta índices menores de estrés, sienten que están más unidos entre sí debido a las mayores posibilidades de intimidad, y se sienten más autónomos al momento de tomar decisiones importantes (como el divorcio, la migración, etc.).

No se puede dejar de lado a otras personas que no estén dentro del perfil de los dinks (porque tienen escasos recursos económicos, no conviven o no están en el rango de edad mencionado) pero que son conscientes que un hijo significa un cambio importante en el presupuesto y que no toda persona adulta es apta para la crianza, motivos por los cuales han optado por la nuliparidad.

Los hijos no forman parte del proyecto de vida de los dinks y aunque  la sociedad todavía los mira críticamente, encuentran más ventajas en su modus vivendi enfocado al bienestar y al crecimiento personal.

Abelardo y Amanda

https://www.youtube.com/watch?v=33LQGqxSZ_Y

Los matrimonios del futuro

Cuando pienso en los matrimonios del futuro, me imagino que tendrán fecha de caducidad (de aproximadamente tres años) y podrán renovarse únicamente si la pareja es feliz conviviendo. También especulo que los matrimonios simbólicos se volverán más populares y se celebrarán de acuerdo a las preferencias de los novios.

El abogado Gonzalo Zegarra Mulánovich escribió el artículo “El fin del matrimonio y el Derecho del futuro” (revista F30. Imaginando el futuro, 2007), donde plantea que el matrimonio desaparecerá en unos 30 años.

El autor es claro al vaticinar que el fin del matrimonio civil (tal y como lo conocemos) está próximo, pero también considera que los contratos que firme una pareja lo reemplazarán (desde el punto de vista legal). Estos acuerdos serán una nueva versión de los acuerdos prenupciales que existen hoy; en ellos se pactará lo concerniente al patrimonio, las relaciones sexuales, las consecuencias de la infidelidad, el término de la relación de pareja, etc.

Es importante destacar que en este futuro hipotético existirán la poligamia, las familias alternativas, los matrimonios religiosos e indisolubles, pero no estará permitido lo que atente contra los derechos de los potenciales hijos, mientras sean menores de edad.

Para Zegarra Mulánovich, el matrimonio morirá puesto que como figura jurídica perderá su esencia: ser un instrumento para la fundación de la familia tradicional (monogámica, heterosexual y procreadora). Quedará solo un ritual que dé origen a todo tipo de relaciones y de familias.

Sin embargo, creo que nada está dicho puesto que los grandes cambios en la sociedad podrían apuntar hacia dos tendencias contradictorias: el regreso a lo tradicional y la liberalización de la sociedad.

Vienen del mar

Ellos han venido al mundo antes que yo. Esconden una gran pena que se refleja en su aura enigmática. Disfrutan de las películas de Woody Allen, atesoran discos de rock y cuentan con un puñado de buenos amigos. Todos tienen algo de locura y una irremediable curiosidad por la vida. Nunca mienten. Amo sus palabras raras, sus caricias sencillas y lo que, de no haber sido por ellos, no hubiera conocido. Ellos vienen del mar.