El fruto prohibido

En Noruega, Suecia y Finlandia se pueden encontrar a rigurosos lestadianos que conforman una comunidad luterana caracterizada por seguir  literalmente las enseñanzas bíblicas y por la firme prohbición del uso de maquillaje, la música rítmica, la televisión, las relaciones sexuales fuera del matrimonio, los anticonceptivos, el alcohol y las drogas: “tentaciones” que puedan llevar a sus fieles al pecado. De familias numerosas, los lestadianos suelen vivir en zonas rurales.

En la película finlandesa El fruto prohibido (Kielletty hedelmä, 2009) Raakel y Maria, dos amigas que acaban de alcanzar la mayoría de edad, saldrán de su entorno para conocer qué hay allá fuera. La “tentación” vendrá a ellas en diferentes presentaciones: en una aclamada película de autor, en una botella de sidra que aparece varias veces (¿simbolizando el fruto prohibido?), en el deslumbrante glamour de la noche y también en el amor. Los pastores de su iglesia intervendrán como fuerzas del orden para recuperar a dos “ovejas” de su rebaño, pero será en vano porque en la película dirigida por Dome Karukoski todo fluye con naturalidad, incluido el miedo a lo desconocido, la curiosidad por lo nuevo y el regreso. No obstante, la culpa sigue a las amigas porque han sido educadas en base al arrepentimiento y el perdón.

Mi escena favorita es la de Raakel y su nuevo amigo Toni oyendo Unicornio de Silvio Rodríguez. Ella, comprendiendo los sentimientos que ambos comparten, le asegura que ella es una sombra, una imagen en 3D de otro planeta, y que por lo tanto no puede ser tocada porque simplemente ella no está presente.

Raakel y Maria retornan durante la celebración típica de los conservadores lestadianos: los servicios de verano llenos de prédica y confraternidad. A continuación, Maria se casa y decide quedarse con los suyos. Y Raakel parte sabiendo que pierde algo muy importante (el vínculo con su comunidad) a cambio de tener control sobre su vida. No creo que haya sido seducida por el mundo de afuera, sino que experimenta una transformación interna que la conduce a vivir su fe de otro modo. Y aunque no se ve en la película, me hubiera gustado que Raakel aceptara la invitación de su amigo para conocer la India. El “fruto prohibido” no es la manzana, ni el sexo. Es el conocimiento: una puerta a otras posibilidades.

Hay varios símbolos en El fruto prohibido. El agua purificadora del lago, el unicornio azul que representa a la pérdida de algo muy valioso, pero me quedo con las manos. Manos que acarician, que rechazan, que guían y que escogen con libertad.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s