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El reloj humano

Hace unos días Discovery Channel transmitió un programa preparado por la BBC en el que se trata la enorme influencia que tiene el reloj interno en nuestra vida cotidiana. En El reloj humano (cuyo título original es The secret life of your body clock) un grupo de cronobiólogos ayuda a hallar las respuestas a preguntas como por qué a los adolescentes les cuesta tanto levantarse temprano, o por qué suele dar sueño después de almorzar.

El reloj humano es un mecanismo exquisito que funciona a través de cada órgano de nuestro cuerpo, indicándonos cuándo comer, dormir y satisfacer todas nuestras necesidades básicas. Los seres humanos suelen despertarse entre las 6 am y 8 am, pero esto no se aplica a los adolescentes que tienen el más disfuncional de los relojes. Los chicos entre los 13 y 20 años  están biológicamente predispuestos para dormir y despertar más tarde.

Entre las 8 am y 10 am se recomienda no hacer ejercicio intenso ni tener discusiones fuertes porque a esta hora la presión sanguínea es más alta y se está más propenso a sufrir de un ataque cardiaco. Por otro lado, entre las 10 am y el mediodía es la hora ideal para hacer el trabajo intelectual más pesado porque es el mejor momento para pensar.

Los expertos afirman que el ser humano está diseñado para dormir dos veces al día: en la noche (un sueño largo y profundo) y temprano en la tarde (un sueño corto). Por eso, después del almuerzo es habitual sentir somnolencia: aparecen los microsueños que ralentizan el trabajo de oficina y que pueden ser muy peligrosos si se conduce. De hecho, se ha demostrado que el 25% de accidentes de carretera se deben a los microsueños.

El reloj humano también nos proporciona claves con respecto a la alimentación. Se supone que el desayuno debería ser la comida más importante del día y en la noche se debería comer poco. ¿Por qué? La comida abundante en la noche aumenta la glucosa y podría causar diabetes. La noche es para dormir, no para comer.

Entre las 10 pm y la medianoche es la hora de dormir. Un tercio de las personas mayores de 65 años tiene problemas de sueño: el reloj biológico envejece, las células cerebrales son menos activas y el sueño se vuelve fragmentado. Los ancianos tienen relojes desincronizados que pueden mejorar restaurando sus  ciclos naturales. Esto se logra proporcionando luz adicional (lo cual tiene un impacto en su estado anímico) y poniendo énfasis en las actividades diurnas.

Finalmente, entre las 3 am y las 6 am el cuerpo se encuentra en su fase de descanso. La temperatura, el metabolismo y la presión sanguínea descienden. Pero esta hora es también la más popular para el alumbramiento natural porque el cuerpo se encuentra muy relajado y hay una sensación menor de dolor.

Aunque este es el funcionamiento habitual de una persona, existen lo que los cronobiólogos llaman las “alondras” y los “búhos”. Los primeros se levantan más temprano de lo usual porque su reloj va más rápido, mientras que los “búhos” se levantan más tarde. ¿Es posible readaptar nuestro reloj biológico? Podríamos decir que sí. Podemos engañar a nuestro reloj con el único factor externo de regulación: la luz solar. Exponiéndonos a la luz de la mañana el reloj se acelera y nos volvemos diurnos, y exponiéndonos a la noche el reloj se atrasa y podemos tener más actividad nocturna. La luz ayudaría a adaptarnos al estilo de vida que queremos, por así decirlo.

Sin embargo, El reloj humano deja en claro que las personas que trabajan de noche colocan a su cuerpo bajo una gran presión y pocas veces el cuerpo llega a adaptarse. La salud mental, el cáncer y las cardiopatías son frecuentes en los trabajos nocturnos.

No podemos dejar de lado las prisas del mundo posmoderno, nuestras propias motivaciones y gustos, pero ¿no sería beneficioso que el sistema educativo tomara en cuenta estas pautas para maximizar el desempeño de sus alumnos, que los entrenadores personales descubrieran cuál es la mejor hora para que hagamos ejercicio, que nosotros mismos revisemos nuestros hábitos alimenticios y que los médicos eligieran cuál es el mejor momento del día para que el paciente reciba su tratamiento?

El sueño de un insomne

Un hombre irritable, apático, de pensamiento lento, que casi siempre olvida lo que tiene que hacer, bosteza continuamente. Alan Berliner es cineasta y se llama a sí mismo una “Cenicienta al revés”. No sabe si su insomnio se originó por adquirir malos hábitos de sueño cuando era niño o por su profesión (siempre reserva lo más importante para la noche). Pero está seguro de que no “apagarse” cansa.

Después de probar con valeriana, ruidos blancos y yoga, la cama sigue siendo un campo de batalla. Decide hacer un documental para abordar la condición que supuestamente le ha permitido “ganar” cinco años de trabajo. Wide awake (2006) trata desde una perspectiva personal y curiosa el insomnio. A través de entrevistas, fragmentos de películas y collages, Berliner hace un tour por el mundo del no-sueño.

Uno de los hallazgos más interesantes del documental es que probablemente lo que conocemos como “error humano” sea fatiga. Cometemos graves errores cuando tenemos sueño y tomamos malas decisiones cuando nos hace falta dormir.

 ¿No es contracultural estar despierto mientras todos duermen? Berliner concibe el insomnio como la última frontera entre la libertad y la imaginación. Tal vez porque para él la noche es un refugio de sentido atemporal, inmensa paz, silencio y soledad; la comida le sabe mejor y disfruta más de la música.

Su hijo ha nacido y todo cambia. Su hijo trae la luz. Ha perdido horas de luz pero no se perderá a su hijo. Adaptará su reloj interno. Dicen que la regla de oro para dormir bien es despertar a la misma hora. Alan Berliner tiene una misión:  proteger el sueño de su hijo.

Durmiente

 

Ana sí duerme.