Archivo de la etiqueta: feminidades

Nulíparas

La no maternidad como decisión suele causar reacciones negativas. Las mujeres que no quieren tener hijos (y hacen algo por evitarlo) son vistas como poco femeninas, egoístas, freaks, entre otras calificaciones. Y es que la sociedad ve con buenos ojos retrasar la maternidad (en pos del éxito profesional) pero no sucede lo mismo cuando se descarta del todo.

Escribiré un ensayo sobre la no maternidad porque es uno de los “tópicos femeninos” que más me interesan. A manera de aproximación al tema, presento las razones más usuales por las cuales una mujer decide no ser madre:

  • La maternidad atenta contra la salud: diversos grupos religiosos y pronatalistas divulgan información falsa sobre la nuliparidad. Afirman que una mujer sin hijos sufrirá, tarde o temprano, desde trastornos hormonales hasta cáncer ginecológico. Pero no advierten a las mujeres de los riesgos de muerte o invalidez que enfrenta toda madre en la etapa prenatal, el parto y la fase posnatal.
  • Trae “minúsculas” incomodidades: la maternidad trae consigo la renuncia a disfrutar de una película o un almuerzo sin tener que oír el llanto del hijo al que no le parece tan divertida la película ni tan rico el almuerzo, y varios sinsabores como hacer frente a la mala conducta del hijo hiperactivo o con déficit de atención. Entre las “incomodidades” también está el hecho que un hijo tiene todo el potencial para terminar con la pasión de la vida en pareja.

 

  • Es una responsabilidad que no es para todas: Corinne Maier, economista y autora de No kid. 40 buenas razones para no tener hijos, afirma que criar un hijo es una guerra. No todas estamos dispuestas a asumir la responsabilidad de ser madres y consideramos que hay otros modos de realizarse.  
  • Es la decisión económica más importante que se pueda realizar: tener un hijo es carísimo: se gasta más dinero que si se diera la vuelta al mundo. Y siendo realistas, ¿en tiempos de permanentes crisis queremos dar ese paso?
  • Madre sola hay una: las mujeres que han tenido una relación complicada con su madre temen replicar los mismos modelos con su hija. Diversos estudios demuestran que las vivencias negativas producto de una relación madre-hija disfuncional, dejan huellas profundas en la psique.   
  • No ser madres es una forma de resistencia: negarse de algún modo al status quo tiene su cuota de gusto. Los vegetarianos, agnósticos, ecologistas, activistas de causas nobles y rebeldes sin causa sienten el placer de actuar según sus convicciones pero también el gusto de  sacar la lengua a las convenciones. No procrear también es una forma de rebelarse contra el sistema. Después de todo, tener hijos es colaborar al consumismo extremo y aumenta la huella ecológica.

Soledad cálida

La soledad que se disfruta debe parecerse a la que tienen los cantantes famosos cuando las luces se apagan, se vuelven anónimos y pueden estar con ellos mismos.

En una entrevista le preguntaron a Gastón Acurio si tenía tiempo para él entre tantas reuniones, viajes, programas y diversas actividades que realiza rodeado de gente, y él respondió: “Mi soledad es una de las cosas más preciadas. Momentos para pensar, leer, escuchar música, ver películas, navegar por Internet. Soñar despierto y explorar los territorios más recónditos de mí mismo”.

La soledad en este caso es cálida. Es como caminar libremente por una vereda soleada en un día espléndido; es una experiencia deliciosa, un privilegio al que solo se renuncia cuando aparece alguien interesante en nuestro camino.  

Para la mujer en particular, suele llegar un momento en que ya no tiene que cuidar de nadie, ni de preocuparse por otros y es entonces donde puede disfrutar de la soledad cálida. Como dijo Florence Falk: “La soledad es una oportunidad, un estado de potencialidad rebosante, con recursos para renovar la vida”.

Zapatos

Imaginen que una chica se alista para una cita. Se baña con jabón con aceite de macadamia y chantilly, se pinta las uñas del color de las cerezas negras, se viste y cuando llega el momento de ponerse los zapatos recuerda con decepción que no le quedaron las sandalias con puente que tanto le gustaron. Esas sandalias negras de taco alto parecían las de una princesa. ¿Si no le quedaron bien significa que no es una princesa?

Según Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos, los zapatos dicen algo de quiénes somos y de quién aspiramos a ser (“de la persona que nos estamos probando”). Los pies simbolizan no solo la movilidad sino también la libertad. En Zapatos. Un tributo a las sandalias, botas, zapatillas… Linda O’Keeffe repasa la historia del calzado, acompañando de bellas fotografías sus reflexiones y citas. De los zapatos afirma que “proporcionan el impulso necesario para cambiar, son una forma de despojarse del pasado y de dar un paso hacia el futuro”.

¿Por qué es importante para las mujeres lucirlos? Porque simbólicamente afirmamos nuestra libertad cuando llevamos botas negras, nos “elevamos” con los tacos clásicos, nos sentimos renovadas con unos zapatitos pop y damos mejores ultrapatadas con zapatillas especialmente diseñadas para este fin. Además dejamos que los zapatos nos lleven a donde no hemos ido antes… El diseñador de calzado Roger Vivier es autor de una frase que podría responder a esta incógnita: “Llevar sueños en los pies es comenzar a hacer realidad tus sueños”.

Los recuerdos más remotos de la chica de la historia están en sus pasos apurados sobre la arena caliente. Felizmente, no conoció los ajustes de las zapatillas de ballet ni las exigencias de tacos demasiado altos. Ahora la chica de la historia calza unas sandalias que le quedan perfectas. No corre, sino que camina con tranquilidad.

Belleza Dove

“Una mujer nunca es demasiado bella; cuanto mayor es su atractivo, más resplandece su feminidad” (Gilles Lipovetsky). 

Yo no soy esa que tú te imaginas

A continuación transcribo un artículo que escribí para el Diario Oficial El Peruano (publicado el 27 de octubre del 2004):

El miércoles pasado tuvo lugar en el auditorio de la Alianza Francesa el conversatorio titulado Yo no soy esa que tú te imaginas, a cargo de la poeta y periodista Rocío Silva-Santisteban. Aquí se plantearon muchas ideas sobre cuál debiera ser el camino del feminismo en América Latina.

La ponente recordó la percepción que Freud tenía de la mujer, a quien denominó “el continente negro”, representando así a un territorio oscuro, opaco y siniestro, y, por todo ello, “inexplorable”. Sin embargo, la ponente manifestó que la mujer no es “inexplorable”, sino inexplorada. La mujer es negra y es bella (despojando a lo negro de su componente tétrico), aunque siempre sea la “otra”, por extraña y lejana a la cultura masculina.

Rocío plantea la innovadora idea de que la mujer es el paradigma epistemológico, porque, pee a que durante todo este tiempo las mujeres hemos tenido a padres, hermanos, esposos e hijos, para tutelarnos y “normalizarnos”, generamos nuevos conocimientos e impulsamos a que éstos se desarrollen. En contraposición a la realidad, pareciera que la mujer hubiese estado en silencio, mientras el hombre era la palabra, el camino y la vida.

De esta hipótesis se desprenden los siguientes aspectos:

  • La mujer no es una variante del modelo masculino.
  • No existe una sola cultura femenina.
  • La mujer es reproductora de la especie humana y, por tanto, requiere de mayor cuidado.

¿Cuál es el gran logro de las feministas? La creación de un discurso en que se hace hincapié que la mujer tiene más derechos en situaciones de desigualdad (como es el caso de la violencia doméstica). Este discurso se ha difundido en los nuevos espacios para la mujer, que emergieron, precisamente, de la lucha por la supervivencia y la batalla contra la pobreza, como por ejemplo en las escuelas para madres, los comités del Vaso de Leche, comedores populares, entre otros. No podemos dejar de tomar en cuenta a los espacios de reflexión conjunta dentro y fuera del ámbito universitario, de donde ha nacido el imaginario libertario de la mujer.

Silva-Santisteban exhorta a las mujeres a que san agente de su propio destino, que no requieran de la “tutela” de ningún hombre y que, por otro lado, no olviden valores femeninos, como la solidaridad, que se ponen de manifiesto a diario en las organizaciones de mujeres.

Las claves para el nuevo movimiento feminista latinoamericano serán entonces la autoconciencia, la autodeterminación y el “empoderamiento” (mayor ejercicio del poder).