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Contradon

Conocí el concepto de contradon en una clase de relato mediático. Los tejemanejes del don y el contradon están presentes en los cuentos, las películas y también en la prensa . Para entender qué es el contradon, podemos partir por el don. Un don es un regalo, un talento. Y el contradon vendría a ser la gratitud, la actitud de reciprocidad por haber recibido ese presente, que se manifiesta en buenas acciones (las cuales legitiman que quien ha recibido los dones, los merece). El contradon genera vínculos entre las personas y comunidades.

Por ejemplo en la serie de televisión Carnivàle, Ben Hawkins había optado por no utilizar su talento, pero los acontecimientos lo llevaron a replantear su decisión. Durante la sesión que tiene con una tarotista, ella interpreta la carta del mago invertido como “talentos desperdiciados o no desarrollados aún”.

Y también hay casos más cercanos como el del panadero talquino que ayudó a sus compatriotas con víveres y clases de repostería, o el gesto que tuvo Gastón Acurio cuando ganó el Premio Príncipe Claus de Holanda. A fines del 2009, Gastón ganó este prestigioso premio que lo hizo acreedor de 25 mil euros, que redistribuyó en las causas que consideró más adecuadas: comprar el menaje de la nueva Escuela de Cocina de San Andrés (Pisco), equipar el aula de cocina oriental del Instituto de Cocina Pachacútec, producir un documental sobre el ají y cubrir los gastos de la beca destinada al mejor alumno de Pachacútec.

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Gastronomía y sofisticación

Cuando pienso en sofisticación y gastronomía se me vienen a la mente dos imágenes: espumas posadas en un plato de forma geométrica y pepitas de oro en una botella de sake. La primera imagen corresponde a una muestra de la cocina molecular que aprovecha los procesos a los que se pueden someter los alimentos para darles diferentes texturas y propiedades. La segunda corresponde a una bebida muy cotizada en los bares de una metrópoli sudamericana.

Veo que la gastronomía está yendo por un camino de lujo y elitismo. Hay restaurantes como Ithaa (a cinco metros bajo el mar y rodeado de coral) que desafían los límites geográficos, que utilizan espacios destinados para otros fines (como es el caso de Fortezza Medicea, una prisión de máxima seguridad italiana donde cocinan y atienden condenados por la justicia), o como el barcelonés Don’t tell que se esconde tras una fachada de tintorería y al que solo una selecta clientela puede ingresar. Y por si fuera poco existen catadores de agua y oro comestible en polvo y en láminas.

¿Cuando la gastronomía se va de paseo con la sofisticación se olvida de otros problemas alimentarios que podría estar atendiendo? ¿Está de fiesta pero no desatenderá una de sus tareas más importantes?

No lo sé. Soy abstemia, vegetariana y la cocina (aunque lo he intentado) no es lo mío. Creo que podría tener una oportunidad en la repostería. Ahora tengo ganas de comer simple.

Pero entre toda esta tendencia que raya con la excentricidad, hay un gastroempresario (como llamaron en El País a Gastón Acurio) que podría dar respuestas sobre estos temas. Justo antes de que terminara de escribir el post me encontré con una declaración suya en Madrid Fusión 2011: “La gastronomía puede conseguir un mundo justo. Es una frivolidad si solo permanece como espacio de placer. No se pueden renunciar a las posibilidades de cambiar el mundo. Es vertical: cruza la agricultura, la pesca, la industria; el consumidor debe entender que su misión empieza en el restaurante pero no acaba en la mesa”.

Soledad cálida

La soledad que se disfruta debe parecerse a la que tienen los cantantes famosos cuando las luces se apagan, se vuelven anónimos y pueden estar con ellos mismos.

En una entrevista le preguntaron a Gastón Acurio si tenía tiempo para él entre tantas reuniones, viajes, programas y diversas actividades que realiza rodeado de gente, y él respondió: “Mi soledad es una de las cosas más preciadas. Momentos para pensar, leer, escuchar música, ver películas, navegar por Internet. Soñar despierto y explorar los territorios más recónditos de mí mismo”.

La soledad en este caso es cálida. Es como caminar libremente por una vereda soleada en un día espléndido; es una experiencia deliciosa, un privilegio al que solo se renuncia cuando aparece alguien interesante en nuestro camino.  

Para la mujer en particular, suele llegar un momento en que ya no tiene que cuidar de nadie, ni de preocuparse por otros y es entonces donde puede disfrutar de la soledad cálida. Como dijo Florence Falk: “La soledad es una oportunidad, un estado de potencialidad rebosante, con recursos para renovar la vida”.