Archivo de la etiqueta: lo no vivido

Hipótesis

Este año de incertidumbre y expectativas, algunas hipótesis y pocas certezas dan ganas de preguntarse ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas? Estudiando la gramática francesa encontré tres tipos de hipótesis: en presente (“si fuera una nube, volaría”), en futuro (“si estudias, triunfarás) y en pasado (“si hubiera ahorrado lo suficiente, me hubiera ido de vacaciones a Curazao”). La primera y segunda hipótesis suelen referirse a anhelos y consecuencias previsibles de nuestros actos; pero la tercera es más complicada porque implica el desarrollo de acciones en base a supuestos (que van de lo muy probable a lo casi imposible).

En varias películas se han tratado los viajes en el tiempo, quizás porque el ser humano siempre ha querido rehacer su pasado (tal y como sucede con los personajes bradburianos que se dirigen a un momento de su pasado con un objetivo determinado) y explorar otras realidades (aventurándose en lo novedoso y lejano). Todo parece indicar que los viajes al futuro  podrían hacerse realidad.

Sueños del pasado y del futuro

Últimamente escucho hablar de los sueños constantemente. Los sueños como anhelos, metas importantes que motivan nuestros actos. Mi sobrino me dice que persiga mis sueños. La publicidad de los bancos también apela a no conformarse y conseguir lo que uno quiere. ¿Merecemos lo que soñamos?

Siempre hemos soñado. En una entrevista, Bradbury dijo que la ciencia-ficción es la ciencia de las sueños y que empezó en las cavernas. Que los trazos plasmados en las cuevas eran problemas para ser resueltos. Si es así, las respuestas vendrían a ser sueños primitivos: las primeras formas de cacería. Aquellos soñantes, al igual que nosotros, tenían que pensar algo para resolverlo. Pensarlo tanto que llegaran a soñarlo (y a merecerlo).

Me enteré hace poco que en las profundidades de Malasia vive una población que goza de una paz mental, creatividad y felicidad envidiables: los senoi. Ellos tienen la costumbre de contar en familia cada mañana sus sueños; los mayores analizan los sueños de los menores y los aconsejan cómo deben conducirlos. A los senoi se les considera “soñadores lúcidos” (son conscientes de sus sueños y pueden controlarlos) que además orientan sus quehaceres de acuerdo a lo que sueñan. Literalmente persiguen sus sueños.

Norbert Lechner decía que “los sueños del futuro nos hablan de las promesas incumplidas del pasado”. Probablemente, en el futuro se desarrolle una industria que haga posible controlar nuestros sueños (con influencias de la película Abre los ojos). Quizás estos sueños futuros nos acerquen a las infinitas posibilidades del “hubiera sido”, o quizás nos suspendan en una duermevela hasta que repongamos energías para volver a perseguir nuestros sueños.

La fuerza de lo no vivido

A veces la fuerza de lo no vivido influye en nuestras vidas. Con “lo no vivido” me refiero a las vivencias que  no tuvimos, que hubiéramos querido tener y que de algún modo estuvimos cerca de experimentar. Como un proyecto no emprendido, un amor frustrado o un proceso migratorio que quedó en intenciones. Quizás estuvimos a una pulgada o a un segundo de lograrlo. Sabemos que lo no vivido nos hubiera llevado por senderos muy distintos y a veces sentimos nostalgia por esa vida alternativa. Incluso he llegado a imaginar que tengo una doble que vive en las antípodas esa otra vida que imaginé para mí.

Pero si dejamos de pensar en lo no vivido,  nos daremos cuenta que tenemos mucho por hacer. En el libro Complete. Done. Finished. The joy of doing, the freedom when done,  la especialista en coaching Martha Ringer  nos invita a hacer un lado la procastinación y llevar a cabo nuestros objetivos. Ella recomienda que:

  • Tomemos nota de lo que hemos decidido hacer y que nos comprometamos con ello. En la elección está la libertad.
  • Una buena forma de empezar es revisar nuestros  pendientes. Sin embargo, debemos declarar como realizadas las tareas que dejamos inconclusas y que no vamos a completar.
  • Lo más importante de este proceso es moverse, actuar, hacer y participar.
  • Si hacemos lo que decimos que haremos tendremos energía, claridad, enfoque y confianza en nosotros mismos y además ganaremos la confianza de los demás.
  • En general, es mejor disminuir la velocidad en lugar de acelerar. Esto colabora a experimentar la alegría de hacer las cosas.
  • Nos enfoquemos en hacer una cosa a la vez. Enfocarse es darse la oportunidad de estar presente en lo que más atención requiere.
  • Finalmente, nos recompensemos por los objetivos logrados.

goals2007