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30

Tener 30 años

(Carmen Ollé)

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
cardiaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima a ser una mujer que va
midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a solo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser o no
ser

gorda / pequeña / imberbe / velluda / transparente
raquítica / potona / ojerosa…

Del botín que es la cultura me pregunto por el destino
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
O Cohn Bendit / Dutschke / Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA SIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.

No conozco la teoría del reflejo. Fui masoquista
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que La muerte de la Familia nos diera el alcance.

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Casi treinta

Pronto cumplo treinta. He estado reflexionando sobre mi paso a la base tres y creo que los cambios (a nivel de percepción, especialmente) empezaron alrededor de los 28 años. Noté que me empezaban a conmover cosas que antes no lo hacían, y que me dejaban de importar otras. A continuación, unos tips que me doy a mí misma:

  • Lo más sano posible: digan lo que digan, lo mejor es alimentarse balanceadamente, hacer ejercicio regularmente, dormir suficientes horas y hacer lo que esté en nuestras manos para mantenernos sanos.
  • Aún en los tiempos difíciles hay que ser productivos: cuando las cosas van mal, se está en crisis, cuando todo se ve en escala de grises hay que hacer cosas positivas, útiles. Cuando miremos atrás nos sentiremos orgullosos de haberlo hecho.
  • Aprender de los maestros: a lo largo del tiempo hay personas que por su sabiduría, experiencia en un ámbito determinado o luz propia son como maestros que nos guían. Yo creo que es lo máximo aprender de ellos. Me siento orgullosa, por ejemplo, de aprender con la mejor profesora de Pilates y la mejor profesora de corrección de estilo.
  • Decidir bien no siempre es acertar.
  • Vuelta a lo orgánico: desconectarse, hacer las cosas a la antigua, buscar experiencias orgánicas son medidas sanas en estos tiempos de Web 2.0 (y pronto Web 3.0). Te da otra perspectiva.

Alguien más hizo un balance…