Archivo de la etiqueta: sueños

El jabalí que sueña

Zapatos

Imaginen que una chica se alista para una cita. Se baña con jabón con aceite de macadamia y chantilly, se pinta las uñas del color de las cerezas negras, se viste y cuando llega el momento de ponerse los zapatos recuerda con decepción que no le quedaron las sandalias con puente que tanto le gustaron. Esas sandalias negras de taco alto parecían las de una princesa. ¿Si no le quedaron bien significa que no es una princesa?

Según Clarissa Pinkola Estés en Mujeres que corren con los lobos, los zapatos dicen algo de quiénes somos y de quién aspiramos a ser (“de la persona que nos estamos probando”). Los pies simbolizan no solo la movilidad sino también la libertad. En Zapatos. Un tributo a las sandalias, botas, zapatillas… Linda O’Keeffe repasa la historia del calzado, acompañando de bellas fotografías sus reflexiones y citas. De los zapatos afirma que “proporcionan el impulso necesario para cambiar, son una forma de despojarse del pasado y de dar un paso hacia el futuro”.

¿Por qué es importante para las mujeres lucirlos? Porque simbólicamente afirmamos nuestra libertad cuando llevamos botas negras, nos “elevamos” con los tacos clásicos, nos sentimos renovadas con unos zapatitos pop y damos mejores ultrapatadas con zapatillas especialmente diseñadas para este fin. Además dejamos que los zapatos nos lleven a donde no hemos ido antes… El diseñador de calzado Roger Vivier es autor de una frase que podría responder a esta incógnita: “Llevar sueños en los pies es comenzar a hacer realidad tus sueños”.

Los recuerdos más remotos de la chica de la historia están en sus pasos apurados sobre la arena caliente. Felizmente, no conoció los ajustes de las zapatillas de ballet ni las exigencias de tacos demasiado altos. Ahora la chica de la historia calza unas sandalias que le quedan perfectas. No corre, sino que camina con tranquilidad.

“Anoche soñé contigo”

Ajena a las fiebres que causan tantos cantantes y grupos que nos visitan, no me había percatado de esta canción que es lo máximo. Reconozco que el amor ha sido mi faro más de una vez.

Pensé en Suleiman que prefiere entrenar de noche y dar un golpe a la vez, en H que es capaz de dormir doce horas seguidas y en Bijoux que no llegó a probar mi pye de manzana. Y les deseé mucha alegría (y algo de estabilidad para que no se les escape tan pronto de las manos).

Miedos

 

Se suele considerar al miedo como una sensación que paraliza, pero el miedo puede también llevarnos a actuar y en ocasiones se convierte en una fuerza tan importante como los sueños. En Las sombras del mañana. La dimensión subjetiva de la política, Norbert Lechner habla de tres miedos distintos:

 a)    Miedo al otro: que es percibido como un potencial agresor o delincuente. En las ciudades se teme a la hostilidad y al conflicto que el otro puede generar. ¿Solo estamos a salvo en casa?

b)  Miedo a  la exclusión económica y social: que empieza por la desconfianza en la competitividad educativa y laboral. Por extensión, tenemos miedo a ser excluidos de la sociedad del consumo en donde el prestigio se vincula al estándar de vida.

 c)    Miedo al sinsentido: es un miedo menos comprensible que los demás y que condensa las “irritaciones” típicas de la vida actual (causantes de estrés, depresión, ansiedad y cansancio crónico). Nadie quiere perder el control y enfrentarse al caos e incertidumbre.

 En estos tiempos posmodernos se siente mucho miedo, pero se ha optado por hablar de los sueños. Me imagino que esto pasa porque habría que hacer psicoanálisis para lidiar con nuestros miedos, y es más bonito hacer proyectos nuevos.

Sueños del pasado y del futuro

Últimamente escucho hablar de los sueños constantemente. Los sueños como anhelos, metas importantes que motivan nuestros actos. Mi sobrino me dice que persiga mis sueños. La publicidad de los bancos también apela a no conformarse y conseguir lo que uno quiere. ¿Merecemos lo que soñamos?

Siempre hemos soñado. En una entrevista, Bradbury dijo que la ciencia-ficción es la ciencia de las sueños y que empezó en las cavernas. Que los trazos plasmados en las cuevas eran problemas para ser resueltos. Si es así, las respuestas vendrían a ser sueños primitivos: las primeras formas de cacería. Aquellos soñantes, al igual que nosotros, tenían que pensar algo para resolverlo. Pensarlo tanto que llegaran a soñarlo (y a merecerlo).

Me enteré hace poco que en las profundidades de Malasia vive una población que goza de una paz mental, creatividad y felicidad envidiables: los senoi. Ellos tienen la costumbre de contar en familia cada mañana sus sueños; los mayores analizan los sueños de los menores y los aconsejan cómo deben conducirlos. A los senoi se les considera “soñadores lúcidos” (son conscientes de sus sueños y pueden controlarlos) que además orientan sus quehaceres de acuerdo a lo que sueñan. Literalmente persiguen sus sueños.

Norbert Lechner decía que “los sueños del futuro nos hablan de las promesas incumplidas del pasado”. Probablemente, en el futuro se desarrolle una industria que haga posible controlar nuestros sueños (con influencias de la película Abre los ojos). Quizás estos sueños futuros nos acerquen a las infinitas posibilidades del “hubiera sido”, o quizás nos suspendan en una duermevela hasta que repongamos energías para volver a perseguir nuestros sueños.