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Soledad cálida

La soledad que se disfruta debe parecerse a la que tienen los cantantes famosos cuando las luces se apagan, se vuelven anónimos y pueden estar con ellos mismos.

En una entrevista le preguntaron a Gastón Acurio si tenía tiempo para él entre tantas reuniones, viajes, programas y diversas actividades que realiza rodeado de gente, y él respondió: “Mi soledad es una de las cosas más preciadas. Momentos para pensar, leer, escuchar música, ver películas, navegar por Internet. Soñar despierto y explorar los territorios más recónditos de mí mismo”.

La soledad en este caso es cálida. Es como caminar libremente por una vereda soleada en un día espléndido; es una experiencia deliciosa, un privilegio al que solo se renuncia cuando aparece alguien interesante en nuestro camino.  

Para la mujer en particular, suele llegar un momento en que ya no tiene que cuidar de nadie, ni de preocuparse por otros y es entonces donde puede disfrutar de la soledad cálida. Como dijo Florence Falk: “La soledad es una oportunidad, un estado de potencialidad rebosante, con recursos para renovar la vida”.

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Fuerza de voluntad e incertidumbre

Despierto con el cuerpo de perro apaleado, el último mail que leí se me fue a los riñones, me duermo con el “cerebro de mono”. ¿Qué hacemos cuando la fuerza de voluntad, iniciativa y autodeterminación se enfrentan con el muro de la incertidumbre, inseguridad e inestabilidad?

Cientos de gitanos rumanos serán deportados de Francia. Rumania ha recortado sueldos, pensiones y becas. Es hora de leer a Herta Müller.

Pulverificatriz

Todos alguna vez nos hemos preguntado qué somos. Especialmente cuando estamos abrumados o maravillados, nos sentimos insignificantes. ¿Somos gotas de lluvia, alfileres, átomos, semas, píxeles?

Sin importar qué hagamos, al final no seremos más que polvo. Para ser más exactos: pulverificatriz (polvo del polvo). Esta palabra solamente la usaba el cronista limeño Adán Felipe Mejía y Herrera (1896-1948), más conocido como El Corregidor.

¿Qué tipo de pulverificatriz seremos? Podemos ser la máchica que atora fácilmente, el polvillo menudo de las alfombras por las que hace mucho no pasa una aspiradora, el polvo dorado de un reloj de arena e incluso, si tenemos suerte, podemos llegar a ser un diamante.  Desapareceremos. Pero hasta que eso pase somos los responsables de darle sentido a nuestras vidas. Y quizás en ese breve lapso podamos jugar a ser viajeros por el túnel del tiempo, sopladores de vilanos, amanuenses, donantes, soñantes…

Otro tipo de embriaguez

Llorar mucho produce una especie de borrachera,

algo así como un mareo”.

(Banana Yoshimoto, Moonlight shadow)

 

¿Feliz?

Cuando era niña mi mayor felicidad consistía en ir a la playa la mayor cantidad de días posibles y una vez allí hacer castillos de arena, recoger conchas marinas y almorzar lenguado. Todas esas actividades habrían definido para mí lo que es la felicidad porque me daban varios félix por minuto. Podría incluso decir que los días de verano eran para mí los más felices.

Si me preguntaran qué me haría feliz ahora, diría que es lograr algunas metas que vengo persiguiendo, ejercer mi carrera de manera estable y seguir disfrutando de las cosas que me gustan. Pero ahora es sobre todo la estabilidad lo que definiría mi felicidad. La estabilidad que  permite hacer planes pero también tener cierto grado de tranquilidad.

Alfredo Bryce Echenique escribió en Entre la soledad y el amor que “la felicidad no es algo superfluo, tampoco un lujo, por la sencilla razón de que se trata de algo necesario para vivir”.

Voy en busca de aquello que necesito para vivir convencida de que no me faltará el valor para luchar por mí.

Choose life

“Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family. Choose a fucking big television. Choose washing machines, cars, compact disc players and electrical tin openers. Choose good health, low cholesterol and dental insurance. Choose fixed-interest mortgage repayments. Choose a starter home. Choose your friends. Choose leisure wear and matching luggage. Choose a three piece suit on hire purchase in a range of fucking fabrics. Choose DIY and wondering who you are on a Sunday morning. Choose sitting on that couch watching mind-numbing, spirit-crushing game shows, stuffing junk food into your mouth. Choose rotting away at the end of it all, pishing you last in a miserable home, nothing more than an embarrassment to the selfish, fucked-up brats you have spawned to replace yourself. Choose your future. Choose life… But why would I want to do a thing like that?”.

Este es el discurso de Renton, protagonista de Trainspotting, cuando se da cuenta que no quiere desperdiciar su vida pero tampoco quiere ser parte del status quo. Así como él, otros personajes también decidieron seguir su propio sendero porque en algún momento se dieron cuenta que la vida era un regalo valioso y merecía ser vivida.

Benjamin Button se percata que nunca es demasiado tarde para vivir y emprende un viaje que le abre las puertas a nuevas experiencias. Daniel Alejandro Delfín (personaje creado por Sergio Bambarén) escoge seguir sus sueños y oír a su corazón, aunque esto le cueste alejarse de su familia y enfrentarse a sus propios miedos. Virginia Woolf (en Las horas) afirma que la capacidad de elegir define la humanidad y opta por el suicidio cuando siente que le han arrebatado su vida. Y dice al final de la película, a manera de consejo: Mirar siempre la vida de frente y conocerla por lo que es. Amarla por lo que es y después ponerla en sus sitio”.

Estos personajes excepcionales y soñadores, creativos o desangelados me recuerdan el valor de la libertad, la curiosidad y la valentía para buscar el propio camino. Porque todos ellos tomaron conciencia en un mundo que se presentaba adverso, emprendieron un proceso de liberación y experimentaron el amor y la alegría.

Ellos me recuerdan que debo emprender mi propia revolución del progreso.