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Abelardo y Amanda

https://www.youtube.com/watch?v=33LQGqxSZ_Y

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No me toquen ese valse

La obra: algunos dicen que no están muertos

En el 2003 vi la obra de teatro de Yuyachkani No me toquen ese valse y me sentí muy conmovida. Por eso volví a verla este año. Empieza con una música extraña y una niebla que envuelve a los actores: un hombre en la batería y una mujer en una silla de ruedas. A la izquierda de la mujer hay un cactus grande. Adelante está lo que parece ser un santito o una virgencita alumbrada por una pequeña vela encendida.

Los actores intentan incorporarse. Ella trata de levantarse pero no puede, la gestualidad de ambos es exagerada. Reconocen al público y esperan. De pronto ella dice una frase que será clave: “Siento esta noche heridas de muerte: las palabras”. Ellos son  artistas (no sabemos sus nombres) y se presentan cada noche en un bar de Lima, donde la gente celebraba y se quería.

En el transcurso de No me toquen ese valse ella olvida las frases de sus canciones, él no puede controlar los movimientos que realiza, ambos se interrumpen y sus actos son repetitivos. Es como si intentaran una y otra vez rehacer un espectáculo que conocen.

Su discurso es caótico: alternan frases bíblicas, canciones, noticias, poesías, fragmentos de fábulas, etc. Las frases reflejan temor (prohibido escaparse”), dolor (“la cicatriz real está en el alma”), miseria (“donde vive la pobreza”) y desamor (“no necesito amar, es una pena”). Incluso llegan a reflexionar qué pasó realmente con ellos cuando exclaman: “Algunos dicen que no están muertos”.

Hay un momento de emotividad cuando el actor trata de acoger a la actriz y luego intenta darle un beso, pero ella se resiste y se burla de él. Creo que esto refleja la complicidad que ambos tienen aunque queda en el terreno de la ambigüedad si son o no una pareja fuera del escenario. Él dice entonces una frase que me ha acompañado durante años (y que no recordaba de dónde venía): “Para qué construir un puente por donde nunca va a pasar el río”.

No todo es tristeza en esta obra dramática. Llegaría a afirmar que ven con optimismo el futuro cuando dicen: “Nos tomaremos unos rones por todas las escaseces, por tanta ausencia y todo lo vivido”.

Al final de la obra, se preparan para empezar su verdadero show (al parecer, lo anterior era un ensayo) y ella recurre a una hoja de papel que descansa sobre el cactus porque ahí están las indicaciones para la coreografía de la noche. Las notas terminan en cenizas y la actriz se rehúsa a terminar la obra de ese modo, motivo por el cual entona una canción hermosa y poderosa que empieza  así: “Una leona ha parido en medio de la calle…”. Este es el broche de oro. Luego él y ella se esfuman envueltos en la bruma  artificial y la misteriosa música que da inicio a la obra.

Detrás de la obra: canto, grito, silencio

Los personajes de No me toquen ese valse se llaman Abelardo (interpretado por Julián Vargas) y Amanda (interpretada por Rebeca Ralli). Son dos fantasmas que regresan todas las noches a un bar del centro de Lima a rehacer su presentación, porque fallecieron allí a causa de un atentado terrorista.

La obra fue estrenada en 1990 y como afirma su director Miguel Rubio Zapata, No me toquen ese valse representa los imposibles años de violencia política a través de la inmovilidad o movimientos retorcidos, así como con palabras y gestos sin estructura. Algunos periodistas han identificado a la silla de ruedas y a la batería como símbolos de la impotencia y la opresión que se vivía. Rubio afirma que lo más importante en la obra es “la atmósfera que se intenta recrear a través de situaciones que provocan sus presencias”. Por ello, puso énfasis en el ritmo, el silencio, la mirada, el movimiento y la quietud.

A través del desmontaje de la obra podemos reconocer tres momentos clave que articulan el discurso de No me toquen ese valse:

  • Lo que dice Amanda al inicio sobre las palabras es, según Rubio,“casi una declaración de principios, una  invitación a otro sentir y a otra escucha, (…) las claves hay que encontrarlas en todas partes porque las palabras están heridas de muerte”.  Aquí el texto: “Las palabras entonces no sirven, son palabras. Manifiestos escritos, comentarios, discursos. Humaredas perdidas, neblinas estampadas. Qué dolor de papeles que ha de barrer el viento, qué tristeza de tinta que ha de borrar el agua. Las palabras entonces no sirven, son palabras”.
  • Primero Abelardo y después Amanda dicen estas frases que orientan al espectador: “Hace tiempo que murieron, nadie sabe si fue por propia voluntad… Los amigos cercanos dudan que haya sido suicidio  porque siempre los contrataban para cantar en las fiestas y levantar los ánimos, tenían una carcajada desafiante y contagiosa, más se sabe de sus vidas que de sus muertes….”
  • Y casi al final de la obra, se vuelve explícita la situación en la que se encuentran los actores: un ensayo antes de su función. Su diálogo es como sigue:

–       Ya llegaron… El público espera.

–       Sí, son  ellos… ¿Qué hacemos ahora?

–       Lo de siempre.

–       No sé, estoy inhibido.

–       No importa, apóyate en la técnica.

–       …..

También, a través de las notas sobre la obra, se confirma que Abelardo y Amanda están tratando de recuperarse a sí mismos: su identidad, su acto artístico, su propia vida. No quieren renunciar todavía. Por eso luchan por recobrar el habla, la coordinación, la pasión, en medio de poesías, canciones de protesta y valses peruanos.

Por otro lado, hay un elemento en la obra que simboliza la esperanza: el cactus, capaz de almacenar agua (que es vida). Esta planta sirve para conectar a Abelardo y Amanda. De allí la importancia de su definición de diccionario: “Los cactus son plantas que viven en zonas áridas o secas. Pertenecen a la familia de las cactáceas. Sus tallos se engrosan y se deforman porque allí guardan el agua. Sus hojas se van convirtiendo en espinas y sus flores tienen pétalos carnosos y son de lindos colores. Son flores muy solitarias”.

Finalmente, sacié mi curiosidad por la pequeña imagen que estaba en el escenario. Se trataba de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Rebeca Ralli “desmonta a la leona”: http://pfcomunicaciones.blogspot.com/2009/10/desmontando-la-leona.html